Las plantas parecen ser los organismos más pacíficos del planeta, sin embargo ellas también poseen sus propios mecanismos de defensa: emiten sustancias tóxicas o volátiles como respuesta al ataque de los fitófagos que se alimentan de ellas.
Mediante estudios biológicos se ha identificado la estrategia de las plantas para reconocer y actuar ante el ataque de un fitófago. Cuando un fitófago se alimenta de una planta o parte de ella, se produce una reacción de respuesta al ataque. La respuesta se basa en la detección de los compuestos químicos que se producen durante la digestión del material vegetal en la boca del fitófago donde las proteínas vegetales se transforman en péptidos elicitores; la planta es capaz de detectar estas sustancias elicitoras que son la señal indicadora que algo malo está ocurriendo y es así que la planta reacciona produciendo compuestos volátiles o elicitores que tienen un efecto llamada de emergencia (atrayente) de otros insectos que le ayudarán a solucionar el problema del fitófago.
La determinación de los compuestos volátiles que las plantas producen como respuesta al ataque es fácil de detectar y aislar, pero la esencia del proceso está en encontrar y determinar qué señales químicas son las que activan o disparan el sistema de defensa de la planta ante un ataque. Actualmente las investigaciones apuntan a tener un conocimiento más claro de los procesos químicos que las plantas usan para autoprotegerse; las plantas son capaces de reconocer o identificar entre las diferentes sustancias químicas que disparan el sistema de defensa de la planta, dependiendo de la especie de fitófago, hongo y bacteria que la perjudican o disturban.
El avance de este conocimiento generará información importante, si se logra reforzar el sistema de reacción–defensa de la planta como complemento al control de las plagas y enfermedades con un menor uso de pesticidas. |